Y los turbantes comenzaron a aparecer.
En la estación había una excelente oficina de turismo. La única que vimos en muuucho tiempo en todo el viaje (salvo en Hong Kong). Por eso, si se viaja por primera vez a todos estos lugares conviene llevar una guía o ir en tour.
Nos recomendaron una casa de familia que tenía habitaciones y estaba dentro de la muralla, muy cerca del mercado de verduras.
Vendedoras a todo color.
Y por allí había un estacionamiento de vacas :)
A Jaipur se la conoce como la ciudad rosa y es la capital del estado de Rajastán.
La ciudad se fundó en 1728 y fue construida en estuco rosado para imitar la arenisca. Y como en 1905 el príncipe de Gales visitó la ciudad, para darle una gran bienvenida se pintaron los edificios de la ciudad de color rosa. Desde entonces, este color es un símbolo de la hospitalidad de Jaipur.
Lo primero que visitamos fue el Palacio de la Ciudad donde actualmente sigue viviendo el Maharajá. Pero desde hace unos años abrió parte del palacio para que lo visiten los turistas.
Y estos guardias están por todo el palacio.
El pavo real era símbolo de realeza.
El Palacio Real por dentro.
Rosa salmón por todos lados.
La colección de carruajes del maharajá
Y este patio tenía cuatro puertas diferentes con una decoración exquisita!
El Churu en una de las puertas.
Flores de Loto pintadas, la flor nacional de India.
Más detalles.
La puerta de los pavos reales.
Muuy bonitos!
Y al salir nos encontramos con este encantador de serpientes!
Por la calle van los camellos tirando carros como si nada.
Y luego fuimos a ver esta joyita arquitectónica: el Palacio de los Vientos.
El palacio fue construido en 1799 por el marahá Sawai Pratap Singh y formaba parte del Palacio de la ciudad. Servía como extensión de cámara de las mujeres destinada al harén. La función original del edificio era la de permitir a las mujeres reales observar la vida cotidiana de las calles de la ciudad sin ser vistas.
La fachada que da a la calle tiene 953 ventanas pequeñas y el viento que circulaba a través de ellas le dio nombre al palacio y permitía que el recinto se mantuviera fresco incluso en verano.
Mono mirando al Sudeste.
(andan por todos los techos).
Estas ensaladitas snack servidas en cono de papel de diario o revista están buenísimas.
Y en Jaipur cambiamos roles! Y el Churu condujo un rickshaw a ver qué se sentía. Dijo que estaba OK (eso sí iba en bajada!)
El conductor no lo podía creer, no sólo le pagamos sino que no lo dejamos pedalear jajajaja.
En Jaipur no vimos mucho más y era bastante molesto el asedio a los turistas. De hecho aquí vimos muchos pero muchos tours organizados. Por eso huimos unos días a Pushkar sólo con mochila chica. Volveríamos a Jaipur para pasar Dewali, el Año Nuevo Hindú.


