Mariana Lafont
Sep 07
|05:03
Viendo que las ciudades no nos gustaban decidimos hacer una ruta de pueblos tradicionales (antes que desaparezcan con el avance imparable que está teniendo el país).
Uno de ellos fue el pueblo ribereño de Fenghuang, también en el sur de China.
Llegar no fue fácil. De Guilin tomamos un tren y en 10 horas llegamos a medianoche a una fea fea ciudad llamada Huaihua. Por suerte había hotel al lado de la estación y allí nos quedamos. Al día siguiente tomamos un bus local que en vez de 2 horas tardó 3 horas y media en llegar a destino ya que estaban arreglando el camino. A esa altura rezaba porque el pueblo fuera lindo después de tanto periplo!!!
Y por suerte no nos defraudó!
Enseguida encontramos un hotelito. Los precios en el interior de China son muy baratos en comparación a las grandes ciudades que son caras. Una habitación doble con baño privado salió 70 yuanes los dos.
Fenghuang tiene su parte antigua (donde nos quedamos y la moderna) y está ubicado en un valle bien cerrado atravesado por un río donde mucha gente aún lava su ropa.
Casi no hay occidentales ya que es un lugar super turístico pero ... de chinos!
En realidad en toda China la mayoría del turismo es local y la proporción de occidentales siempre es menor.
Está muy bueno que sea así ya que las cosas son más "reales" y no preparadas para gringos y uno termina siendo "un chino más". Pero el tema es el idioma, poca gente habla algo de inglés. Y con la comida fue lo peor esos días. Como lo único que pronunciábamos bien era chao fan terminábamos comiendo siempre arroz con huevo!!!! UN BAJONNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN. No sé porqué no había noodles allí y los menúes eran todos en chino y sin fotos!
Pero el lugarcito bien valía la pena!
Y sus callecitas laberinto eran lo más.
Por suerte siempre hay un mercado callejero que te salva y podés indicar con el dedo lo que querés comer y esta sandía nos alegró el día!
Es tan lindo el pueblo que hay muchos estudiantes de arquitectura y Bellas Artes dibujando por cada rincón.
El Churu en la puerta del hotel con la decoración típica.
De noche pensamos que iba a ser más lindo que de día. Por un lado sí (ya ven la foto) pero por otro exageraban con las luces de neón rojo y la música a todo volumen jajajaj ... como que le quitaba un poco de misticismo a la cosa.
Pero una de las cosas más lindas es que a partir del atardecer aparecían los vendedores de ofrendas de papel de todo tipo y tamaño para tirarlas por el río.
Prendías la velita que había adentro (yo pedí un deseo) y la dejabas flotar. De a poco el río se iba llenado de ofrendas.
A los chinos les encanta disfrazarse con la vestimenta típica del lugar y sacarse fotos así. Por todos lados hay gente que te ofrece la ropa y la foto.
Caminando por ahí.
Tranquilos en Fenghuang.

La Pagoda.
Vendedoras callejeras.
La tracción humana sigue existiendo.
Más vendedores.
En este pueblito también era muy típico ver partes de animales secándose colgadas al sol.
Como esta linda cabeza de chancho aplastada.
Callejuela.
Los chinitos son lo más lindo!
La zona donde está Fenghuang se caracteriza por su comida especiada y picante!!!! y sino miren cómo cortan chili estos dos.
Había chili secándose en cada calle.
En el pueblo también hay una antigua muralla desde donde hay una linda vista del río y algunos de sus puentes.
Este tipo de puentes de baldosas me encantan.
Esperando un ansiado café (que nos costó un ojo de la cara pero valió la pena la vista).
Verdura gigante!



