Mariana Lafont
Sep 18
|04:52
Le puse pilas a Beijing a ver si mejoraba mi experiencia china pero el trámite de visa para India me las sacó rápido. je je.
Fue lo primero que hicimos cuando llegamos y tardaban 7 días hábiles en dárnosla!!! No queríamos estar tanto tiempo en Beijing y no podíamos viajar a otro lado sin pasaporte (te lo piden en todos los hoteles y cuando querés cambiar plata y sólo se podía cambiar en el Bank of China!).
Así que resignación y a ver todo lo que había en Beijing.
Esta entrada la dedico a los paseos imperiales y luego vendrá otra más de lo cotidiano.
El primer lugar que visitamos fue El Templo del Cielo.
Así llamado porque aquí venía el Emperador a hacer ofrendas al Cielo para augurar buenas cosechas.
Lo impresionante y preponderante de toda China son esos espacios gigantescos que hay en todos lados.
Un salto en el templo.
Se viene el malón! Huyamos!
Tour típico chino (nótese todos usando el mismo sombrerito rojo dado por la agencia).
Pasaron varios días hasta que fuimos a la Ciudad Prohibida. El tiempo se puso lluvioso y no daba ir así a la ciudad. Finalmente fuimos un domingo y hasta salió el sol y el cielo se puso celeste! IN CRE I BLE!
La verdad es que nos desilusionó un poco. Es lo malo de los lugares que uno escucha mucho y las expectativas nunca coinciden con la realidad.
Detalle.
A cada uno de los salones que uno va pasando no se puede entrar así que con paciencia hay que ponerse detrás de la cola de chinos para ver el trono de lejos.
Nos llamó la atención que en casi todo el recinto no hay un solo árbol! Y en verano en Beijing HACE calor! (por eso el emperador y la corte huían al Palacio de Verano, supongo).
Solamente al final de la Ciudad Prohibida hay un pequeño jardín muy bonito.
Otra sala curiosa es la de Los Relojes (también está la del Tesoro pero no fuimos, ambas hay que pagar entrada a parte).
Allí hay una colección de todos los relojes (de todo tipo, tamaño y forma)
Sin embargo, unos días después fui de casualidad (Churu se había quedado trabajando en el hotel) a un jardín imperial que queda detrás de la Ciudad Prohibida. Tiene varios miradores y en el más alto se junta todo el mundo para ver al atardecer.
Desde allí sí que me impresionó la Ciudad Prohibida y sus infinitos techos.
También aquí están los infaltables disfraces de emperador para que la gente pose y se saque fotos.
Atardecer con luna llena en Beijing.
Otro paseo que hice sola (Churu seguía trabajando y con pocas ganas de pasear ... al final mi agotamiento con los chinos le llegó a él también) fue el Palacio de Verano.
Con el subte y luego de varias combinaciones se llega a este ENORME y bonito lugar lejos de la ciudad y con más montañas alrededor.
Estuve tres horas y no pude ver todo!
Pero sí el puente de los 17 arcos que comunicaba a una isla.
También estaban estos pintorescos botes dragón.
Y de aquí una vista del palacio en sí. La verdad que esto me gustó más que la Ciudad Prohibida.
Estos hermosos pájaros azules estaban por todos lados en China.
Y esta vista me pareció "tan china" de haberla visto en tantos lados!
La pagoda y las siluetas de las montañas con esa neblina característica.
En otra parte del parque estaba este pequeño río con alguien pescando.
Y finalmente pisamos la Gran Muralla!
Y salió el sol compensando tantos días nublados!!!
Hay varios puntos para acceder a la muralla. El más conocido (e hiper turístico) es Badaaling al que no queríamos ir porque además está reconstruido y no se puede ver la muralla tal cual está.
Había otro sector que se puede caminar pero estaba cerrado por reformas.
Así que fuimos en tour por el hostel donde nos quedábamos a otro sector de Badaaling donde está la muralla reconstruida y original. Fueron dos horas de bus hasta allí pero valió la pena.
Aquí pueden ver cómo el pasto y la naturaleza invade la muralla.
Y turistas como yo cambian de lugar los bloques :)
Fue muy loco ver la muralla. No caíamos de estar allí y ésta no defraudó. No me puedo imaginar a millones de chinos poniendo los bloques! Las luchas para impedir el avance mongol.
Pero lo que más me llamó la atención fue mirar a lo lejos y ver cómo esa fina pared gris va trepando las laderas chinas.


